• Sport Citadel | Mención Honorífica
  • Mappano |Turín | Italia
  • 115000 m2
  • 2019

BEARQ | A359 Andres Moreira|John Marizaca|David Arias|Tatiane Corsi |Daniel Arias Polo|Patricio Macanchi|Gabriela Rogel |Paola Granda Viñan|Jonathan Jimenez|Johana Ortega|Elvira Matapucho|Carolina Bravo|Esteban Beltrán

Sotterraneo es el resultado de relacionar los elementos de programa arquitectónico, comunidad y paisaje, aun cuando son construidos con el proyecto; se (re) descubre el concepto de ciudad, más allá de los límites, difusos, que sugiere la composición de estos tres recursos. Así, los actores del proyecto obligaron expandir el área de intervención a escala de ciudad; proponiendo un complejo deportivo que fomente el diálogo, ineludible, entre las dos principales ocupaciones urbanas de Mappano, vivienda e industria, usos antagónicos pero complementarios; este coloquio se consigue mediante la implementación de tres bulevares a escala humana, capaces de construir espacios radiales sobre un trazado lineal que articulará la plataforma propuesta para transportes metropolitanos con la zona de campos deportivos. Los predios colindantes a las tres vías peatonales, en donde actualmente operan fábricas locales, tienen la capacidad arquitectónica de soportar las nuevas funciones que el usuario urbano les obligue: centros culturales, restaurantes, establecimientos para alojamiento o emprendimientos familiares; principios de resiliencia y sostenibilidad social, que regenerará y diversificará progresivamente la matriz productiva del municipio. El proyecto de complejo deportivo se soluciona mediante una perspectiva vertical, definiendo tres capas arquitectónicas: plataforma base, topografía urbana y cubierta. La primera capa de proyecto consiste en el relieve natural del terreno, plataforma a nivel +-0.00 que soporta las diferentes infraestructuras exigidas por el programa arquitectónico: campos deportivos, edificios administrativos y de servicios, museo, residencias, salas de entrenamiento y academia; los espacios propuestos se articulan mediante una malla de trazado y sección irregular que construye ambientes intermedios para usos paralelos, comunitarios. Se construye luego una nueva topografía suspendida, paralela a la superficie madre pero de trazados dinámicos y más permeable a la primera; segunda capa y plataforma urbana accesible, que además definirá la figura del proyecto, planos irregulares de recubrimiento vegetal, capaces de persuadir la presencia de una infraestructura a escala ajena al contexto y de proyectar el infinito paisaje de los campos italianos. Estos planos intermedios, además de ser un recurso de forma, se constituye en el elemento único de regulación ambiental pasiva, haciendo a las infraestructuras deportivas sustentables sin necesidad de implementar sistemas externos, criterio complementado con un trazado de superficies que favorece la recolección de aguas, dirección de vientos y captación solar en los espacios. La tercera y última capa pretende dejar apenas manifiesta la intervención que hasta entonces fue disimulada; está constituida por cubiertas ligeras, blancas, que hacen las veces de hitos urbanos y marcan la dirección de los trazados topográficos. La ocupación del espacio construido o el irregular recorrido urbano, incluso el más elemental reconocimiento visual, dejarán evidente la carencia de los límites tradicionales entre ciudad, arquitectura y paisaje.